Poema ocasional 4
Machetazos
Calvo,
comiendo plátano para pasar el hambre.
Esculpido,
por el famoso Parkinson,
como con pastillas para la gripa,
como con miradas para prevenir el llanto.
Piernas y brazos
- dados en préstamo
a un fotógrafo de ruidos,
depositario de silencios-
le fueron regresados incompletos.
Conocido en el comedor comunitario.
Bailarín de carranga y torbellino,
se volvía murmurador de picardías,
atajador de polleras y delantales.
Su casa
sin luz, paredes frías,
tan afuera como adentro.
Se lava la cara,
cuchillas en la orina.
Sorprende su sueño pesado.
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