Poema semana I

NUBE DE OORT

Chiquillos con juguetes abstractos,
carritos robados a Euclides,
pero que él ya no reconoce
Los niños los han armado y desarmado demasiado.
Juguetes de caricaturas
con la misma piel y cara
pero rediseñados, con armas,
revendidos con el paquete de motocicletas.

De estos chiquillos una cosa es admirable,
a pesar de tantos juguetes,
y encerrados en cuartos fríos,
aun crean amigos imaginarios
a partir de los bailarines grises que ellos mismo exhalan.

Un amigo gordo
-pues el creador era flaco-
fue creado con una cara adolescente,
el hermano mayor de un inseguro niño.
Y más allá de lo que alcanza el grito o la mirada,
donde el pajarito vuela más lento que su jaula,
la cara pende sostenida
como burbuja en jugo de banano y leche.

Es hora de ir al colegio,
no se pueden llevar los juguetes,
porque se pierden.

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