Poema semana II
Algunas veces cuando te predispones para escribir un poema en el marco de un plan temático surgen dificultades. En este caso me invadió un sentimiento al escribir este poema a Verónica, una mujer preciosa. Al principio, los dos primeros párrafos los escribí a la luz de su imagen en mi recuerdo, pero la imagen en mi recuerdo en principio tan bien delimitada por el plan, se vio sacada de su marco pescada con la carnada del pensamiento por la pareja de miedos y sus hijos los malos recuerdos. Pero no importa, es lo que sentía y es un ejercicio.EL VIEJO CIEGO Y LOS TRIGALES
Pronunciare tu nombre
en la última hora.
Así sabrá la muerte
dónde encontrarme cuando
llegue.
MEIRA DELMAR
Ojos que reman contracorriente sobre el vidrio del aire,
como manos de niña sentada sobre trigales muertos,
que cultivan el agua de lluvia con reflejos,
manos que intentan llevar una moneda
a los dioses que calcan en las escuelas otros niños.
Ojos esas dos totumas mojadas boca abajo
con las que las lavanderas,
de pelo tejido con las hojas amarillas de los viejos libros,
reflejan el azul de jabón sobre las aguas.
Poco importa, tú por allá, en alguna casa.
Yo llegando a una,
tras esquivar pensamientos cruzando calles,
llego a una puerta cuyo color solo presiento,
cuidando no me descubran robando mis propias cosas.
Pasando mis dedos por las paredes
glorificado en la firmeza de mis dedos,
aplasto generaciones de insectos,
que parecen probar mi cercanía con el infierno.
Huellas hechas por monstruos de mil dedos
sobre las paredes con avena reposada hace seis días.
Polvo que aumenta producto de mis respiraciones
y se posa donde pueda parasitar la luz refleja.
Si abres un libro de esos nunca terminados
verás que un diablillo juega contigo
con un puntero láser color negro.
Comentarios
Publicar un comentario