Poema ocasional 2
Una vez leí que los surrealistas usaban una estrategia para escribir sus poemas. Esta estrategia la habían tomado de Leonardo Da Vinci el cual la usaba y la recomendaba para ejercitar la imaginación. Se trata de observar una mancha que suscite imágenes diversas; no cuentan las aparentes imágenes en la cascara de una sandia con la supuesta cara de Jesús y las demás de ese tipo, no tiene que suscitar una imagen mas que cualquier otra. Da Vinci recomendaba ver la mancha y escribir todo lo que se le viniera a la mente, los psicoanalistas dirían que por asociación libre. Este poema es un ejercicio de esos.
CÓMO ESCRIBIR UNA MANCHA
Cuando las plumas del sol apenas escapan entrando por los ventanales, es cuando los desechos de las viejas voces se peinan de verde. Entonces puedo recogerlos y tirarlos de nuevo con violencia. Usar después un libro de historia para recogerlos. Pero calma, siente el peso, compáralo con el de tu pelo que se peina en aceite. Tirarlo también de modo que me salpique en un olor de carnes magras. Mirar la mancha y escribir sus cansados brazos, los negros pájaros humanos, la estufa de un comedor comunitario, el llanto de leche de un niño muerto hace años. La mancha solo habla el lenguaje de los bromistas, sácale los dientes que mastican la carne de su risa.
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