Introducción 2018-1

II. Me gustaría justificar mi (el mi en los modestos nos hace sentir raros, menos mal es virtual) poesía, por lo menos en la etapa del primer semestre del 2018, dándole una dirección y por ende una base. Puede que esto moleste a los partidarios del libre albedrío poético, pero 1. pienso cambiar mi perspectiva cada semestre 2. las ideas, metáforas y demás variedades lingüísticas de las que se vale el poeta no son independientes, al menos no totalmente 3. cierta dosis de disciplina es necesaria, ¿quien ha leído un libro de poesía sobre poemas al azar de algún poeta? yo no, por ahora; cada libro tiene su carácter propio. Con carácter me refiero a muchas cosas, claro: punto de vista, el tono en que se escribe, el tema o temas a tratar, así mismo el contexto, en fin.

Hay dos características que la poesía comparte con la filosofía muy fuertemente: la primera, es esa disposición y esa inclinación metodológica que siempre los lleva a tratar de fines mas que de medios. La filosofía estudia lo que ya conocemos. En ese caso ¿qué le queda a la filosofía por hacer? pues buscar teleológicamente en lo ya conocido, es decir buscar en las razones últimas que determinan que una cosa (cosas físicas, pero también no físicas como emociones) sea lo que es, y desde ahí deducir como terminará, cosa por demás imposible. Y si la poesía, mas actualmente que antes, trata sobre cosas sencillas como cerdos, perros, cables telefónicos, moscas (si, los animales son objetos poéticos muy apreciados. Los filósofos preferimos las manzanas, mesas, tazas de café, ceniceros, hojas de papel, los mas arriesgados aventuran unicornios, planetas y Hume una vez uso como ejemplo la imagen mental de un chismoso vecino tratando de intuir la infidelidad de su vecina, es un paso), entonces, ¿no compartirá a su vez esa inclinación teleológica?, si, pero por otros medios.

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